27 de noviembre de 2008

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La Cláusula “Rebus Sic Stantibus”





Con relativa frecuencia, una vez celebrado un contrato, se producen hechos ajenos a la voluntad de las partes contratantes, que alteran sustancialmente las circunstancias contractuales, con la inevitable consecuencia de producirse determinados efectos que atentan contra la debida equivalencia de las prestaciones que surgen del contrato.

Estos supuestos de alteración de las circunstanciales contractuales originan innumerables problemas que deben ser resueltos por nuestro Ordenamiento Jurídico, con independencia del silencio de la ley o de la previsión de las partes integrantes del contrato. Tomemos como ejemplo los contratos de ejecución diferida temporalmente, cuyo cumplimiento exija para una de las partes un sacrificio, en principio, desproporcionado en relación con el contenido inicial de la obligación.

Ante el advenimiento de estos supuestos, la doctrina y la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha acudido a la denominada “Cláusula Rebus Sic Stantibus”, como un instrumento para intentar paliar las consecuencias derivadas del desequilibrio patrimonial producido por la alteración de las circunstancias contractuales. Para ello, en los contratos de tracto sucesivo (es aquel contrato en que el cumplimiento de las prestaciones se realiza en un periodo determinado, y que, por deseo de las partes, se puede extender para satisfacer sus necesidades primordiales) se entiende implícitamente incorporada esta cláusula, mediante la cual las modificaciones de las circunstancias contractuales producidas con posterioridad a la perfección del contrato, no obligan ni vinculan a las partes contractuales sino, únicamente a adecuar la ejecución del contrato a estas nuevas circunstancias.

O dicho de otro modo, el Tribunal Supremo, haciendo uso de todas las fuentes del derecho Español y, por tanto, de los Principios Generales del Derecho, concretamente del Principio de Equidad o Equivalencia de las prestaciones ha venido admitiendo una especie de remedio al desequilibrio contractual entendiendo que todo contrato, aun cuando no se diga expresamente, contiene una cláusula oculta, la “Rebus Sic Stantibus” que en definitiva establece que el resto de las obligaciones derivados de ese contrato son válidas y vinculan a las partes, en tanto se mantengan las circunstancias iniciales en que se sustentó el contrato. (contractus qui habent tractum succesivum vel dependentiam de futuro rebus sic stantibus intelligitur).

De este modo, cuando se den una serie de circunstancias excepcionales que modifiquen la equivalencia de las prestaciones, el Tribunal Supremo permite que la parte perjudicada pase a admitir la validez del contrato que suscrito, obteniendo de los tribunales, incluso de los árbitros, una especie de compensación o reducción proporcional de sus prestaciones.

Si bien es cierto, que el reconocimiento de esta cláusula, asegura una constante adecuación de los pactos contractuales con el principio general de la buena fe, pilar básico del tráfico jurídico-patrimonial, parece ser que no cohonesta adecuadamente con uno de los principios básicos que nuestra Teoría Contractual establece para la configuración de los contratos: el pacta sunt servanda (los pactos deben ser cumplidos).

Por ello, la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha admitido la doctrina de la cláusula “Rebus sic Stantibus” con extremada cautela y de forma restrictiva por afectar al principio general “pacta sunt servanda” y al principio de seguridad jurídica, exigiendo los requisitos siguientes:

1. Entre las circunstancias existentes cuando se celebro el contrato y las circunstancia a la hora de su cumplimiento, se haya producido una alteración extraordinaria.

2. Que ha consecuencia de esa alteración, se hayan producido una desproporción exorbitante y fuera de todo calculo de las pretensiones convenidas.

3. Que no exista otro medio jurídico para compensar ese desequilibrio. En este sentido el Tribunal Supremo es enormemente restrictivo es decir, casi siempre estima que existe otro mecanismo jurídico de compensación.

4. Que esas nuevas circunstancia fueran del todo imprevisibles para las partes al momento de la celebración del contrato.

5. Que la parte ( la que pida ante el Tribunal o arbitrio) que alguna la aplicación de esta cláusula, tenga buena fe y carezca de culpa.

Por todas STS de 27 de junio de 1984 y 19 de abril de 1985 (Carlos Lasarte. Principios de Derecho Civil. Vol. III. pág. 165-166).

Para finalizar este breve artículo, sería oportuno matizar lo siguiente, para una mejor aclaración de esta materia. La virtualidad de la Cláusula “Rebus Sic Stantibus”, entendida como adecuación del contenido contractual a las nuevas circunstancias o declaración de su ineficacia para el futuro, no se deriva de pacto contractual alguno, ni procede de la voluntad presuntas de las partes integrantes del contrato, ni es una cláusula pactada convencionalmente por las partes e incorporada al contrato. Se trata de una de las reglas de integración contractual imperativamente previstas por el artículo 1258 del Código Civil, que opera en los contratos de tracto sucesivo. Por tanto, en virtud del citado precepto, son indisponibles para la voluntad de las partes. Dice el referido precepto que:

“Los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, y desde entonces obligan, no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley. ”

5 comentarios:

  1. Me fue muy útil este artículo.
    Que bueno que tengan bastantes definiciones legales.

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  2. me gustaria saber kienes son los autores para darles una felicitacion personal x el trabajo realizado...

    saludos!!!

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  3. Hola!, estudio abogacia, soy de Argentina. Me gustaria saber si tienen alguna cita de un libro o algo para pasarme, de algun autor, ya que me interesa muchisimo la informacion, pero necesito si o si citarla de algun autor, para un trabajo que debo presentar. Muchas gracias!

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  4. Te refieres a bibiografia sobre la clausula rebus sic stantibus. Aclaramelo. Un saludo.

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