24 de junio de 2008

// // Dejar un Comentario

La adquisición de la herencia. Aceptación y Repudiación





I.- Introducción

En los artículos anteriores hemos ido analizando someramente el testamento y las posibles formas que puede tener en nuestro Derecho. Hemos expuesto los conceptos básicos de la sucesión testada y de la intestada. Asimismo indicamos quienes pueden ser los llamados a la herencia: herederos y legatarios.

Antes de entrar en el estudio de la partición o división hereditaria de los bienes, conviene que hagamos un alto en el iter sucesorio y reflexionemos sobre un aspecto esencial del derecho hereditario: La adquisición de la herencia.

En el Derecho Civil Español se sigue el llamado sistema romano de adquisición de la herencia que tiene lugar mediante la aceptación, frente al sistema germánico caracterizado por seguir la regla de que los llamados eran ipso iure herederos, salvo que renunciaran a la herencia. Sin aceptación no se produce la adquisición de la cualidad de heredero, a pesar de la literalidad de los artículos 657 y 661 del Código Civil, al indica el primero que “los derechos a la sucesión de una persona se transmiten desde el momento de su muerte”. El conjunto del sistema legal trata de evitar la inexistencia de continuidad entre la titularidad del causante y la del heredero, pero no imponer ipso iure la condición de heredero por la mera institución o llamamiento.

A mayor abundamiento, nos encontramos con la denominada, según la doctrina jurisprudencial, posesión civilísima que tiene su apoyo legal en el artículo 440 del Código Civil. La ratio legis del citado precepto en relación a la sucesión hereditaria es establecer que los herederos aceptantes son considerados legalmente poseedores de los bienes hereditarios desde el momento de la muerte del causante.

II.- La aceptación y repudiación de la herencia.

La delación es el ofrecimiento de la herencia o el llamamiento al heredero, que produce el efecto jurídico de la sucesión cuando el heredero la acepta. Conforme a todo lo expuesto hasta ahora en nuestro sistema normativo la aceptación y la repudación de la herencia implican la manifestación de la voluntad del llamado a ser heredero. Si el llamado se pronuncia a favor se produce la aceptación que producirá el efecto de adquisición de la condición de heredero. Mientras que, por el contrario, si repudia la herencia habrá de considerarse que nunca ha sido sucesor del causante.

La aceptación y repudiación de la herencia se regula en los artículos 988 y siguientes del Código Civil. Ambas son manifestación de la voluntad. Son actos jurídicos cuyos rasgos esenciales son la voluntariedad, unilateralidad e irrevocabilidad.

1.- La aceptación

a) La capacidad para aceptar o repudiar

La regla general es la plena capacidad de obrar de las personas, tal como dispone el art. 992, primer párrafo del Código Civil al disponer que “pueden aceptar o repudiar una herencia todos los que tienen la libre disposición de sus bienes”. Por tanto cualquier persona mayor de edad se encuentra, en principio, plenamente capacitada. Veamos las reglas que regulan algunas situaciones excepcionales:

· Menores e Incapacitados.- La aceptación por parte del tutor de la herencia sin beneficio de inventario requiere para su repudación autorización judicial – art. 271.4 del CC, redacción dada por la L.O. 1/96, de Protección al Menor-. En caso de que los menores o incapacitados se encuentren sujetos a la patria potestad la aceptación de la herencia se llevará a cabo por los titulares de ésta, requiriendo autorización judicial para repudiarla – art. 166.2 del CC-. La citada L.O. de protección al menor da nueva redacción al art. 996 del CC y establece que “si la sentencia de incapacitación por enfermedades o deficiencias físicas o psíquicas no dispusiere otra cosa, el sometido a curatela podrá, asistido del curador, aceptar la herencia pura y simplemente o a beneficio de inventario”.

Sobre la declaración de incapacidad podéis ver este artículo del blog.: LEER ARTÍCULO. Sobre tutela y curatela este otro: LEER ARTÍCULO.

· Personas casadas.- El artículo 995 del CC en su redacción actual establece que “cuando la herencia sea aceptada sin beneficio de inventario, por persona casada y no concurra el otro cónyuge, prestando su consentimiento a la aceptación, no responderán de las deudas hereditarias los bienes de la sociedad conyugal”. Por consiguiente, el consentimiento del cónyuge sólo tiene transcendencia en relación con la eventual responsabilidad de los bienes comunes frente a las eventuales deudas hereditarias, pudiendo actuar cada cónyuge respecto de las herencias a que sea llamado con absoluta independecia del otro.

· Personas Jurídicas.- El artículo 993 establece que “los legítimos representantes de las asociaciones, corporaciones y fundaciones capaces de adquirir podrán aceptar la herencia que a las misma se dejare; mas para repudiarla necesitan la aprobación judicial, con audiencia del Ministerio público”. Es decir, que los legítimos representantes podrán aceptar pura y simplemente la herencia o aceptarla a beneficio de inventario. Pero carecen de capacidad para repudiarlas.

b) El plazo para aceptar o repudiar.- La Ley no establece ningún plazo en relación con la manifestación de la voluntad de heredero. Es más el art. 1016 del CC establece que puede aceptarse o repudiarse la herencia “mientras no prescriba la acción para reclamar la herencia”. En consecuencia ha de entenderse que mientras no haya prescrito el plazo de la acción de petición de herencia -treinta años-, todos y cada uno de los herederos pueden aceptar o repudiar la herencia en el momento en que lo consideren oportuno.

a. La interpelación judicial.- La inexisistencia de plazo cohonestado con un plazo tan largo de prescripción abre la posibilidad de que cualquier persona interesada en la herencia pueda instar al heredero que no se haya pronunciado sobre su aceptación para que, de una vez, decida al respecto. Esta facultad se denomina “interpelación judicial” y está contemplada en el art. 1005 del CC. Ejercitada la interpelación por cualquier interesado, el heredero interpelado dispone de un plazo de treinta días para manifestar si acepta o repudia la herencia, entendiendo que en caso de silencio se entenderá aceptada.

c) Formas de aceptación.- Según dispone el art. 998 del CC “la herencia podrá ser aceptada pura y simplemente o a beneficio de inventario.” La aceptación pura y simple convierte al heredero en responsable de todas las cargas y deudas de la herencia, no sólo con los bienes de ésta, sino también con los suyos propios -art. 1003 del CC-. En cambio la aceptación a beneficio de inventario no modifica la situación patrimonial del heredero en cuanto deudor frente a los acreedores de la herencia solo responde con los bienes propios de la herencia.

a. La aceptación expresa.- El Código Civil exige de forma incontestable que la aceptación expresa se haga en documento público o privado, erradicando las manifestaciones verbales.

b. La aceptación tácita .- La aceptación es tácita si se hace por actos que suponen necesariamente la voluntad de aceptar, o que no habría derecho a ejecutar sino con la cualidad de heredero, dispone art. 999, tercer párrafo del CC. Según éste se entiende que ha habido aceptación de la herencia en estos supuestos:

i. El apoderamiento indebido de los bienes hereditarios –art. 1002 del CC-.

ii. Si el heredero vende, dona o cede su derecho a un tercero, a todos sus coherederos o a algunos de ellos –art.1000 del CC-.

iii. Cuando el heredero renuncia, aún gratuitamente, a beneficio de uno o más de sus coherederos. –art. 1000 del CC-.

iv. Cuando la renuncia por precio a favor de todos los coherederos indistintamente- -art. 1000 del CC-.

d) La aceptación a beneficio de inventario

La aceptación de la herencia a beneficio de inventario puede ser solicitada por cualquier heredero, ya sea testamentario o ab intestato. Se trata de una facultad especial que permite al heredero responder frente a las deudas hereditarias únicamente con os bienes de la herencia -intra vires hereditatis- y que comporta la necesidad de mantener separados el patrimonio hereditario y el patrimonio de los herederos hasta el momento en que se haya hecho frente a todas las deudas y cargas de la herencia.

La solicitud del beneficio de inventario debe realizarse ante Notario o ante el agente diplomático consular si estuviere en el extranjero, o bien ante la autoridad judicial. Puede solicitarse mientras no prescriba la acción para reclamar la herencia, esto es, treinta años. Ahora bien en determinados supuestos este plazo se acorta. Veámoslo.

a. Diez días si el heredero reside en la misma población en que hubiese fallecido el causante.

b. Treinta días si el heredero residiere fuera.

c. Estos plazos rigen también para estos supuestos:

- En caso de que le heredero tenga en su poder los bienes de la herencia o  bien una parte de ellos. El plazo se computa desde el momento en que supiere que es heredero.

- En el supuesto de que el heredero haya aceptado la herencia de forma expresa o la hubiera gestionado como heredero, el cómputo comenzará desde el mismo momento de la aceptación.

- En el caso de interpelación judicial el cómputo comenzará el día siguiente en que expire el plazo que el Juez le hubiese fijado para aceptar o repudiar la herencia.

La solicitud de inventario no produce efecto alguno si no va precedida o seguida de un inventario de todos los bienes de la herencia. El inventario deberá realizarse ante Notario o Autoridad Judicial dentro de los treinta días siguientes a la citación de los acreedores y legatarios y deberá terminarse dentro de los sesenta días siguientes a aquel en que se hubiese iniciado.

Los efectos de la aceptación de la herencia a beneficio de inventario son los que siguen:

a. El heredero no queda obligado a pagar las deudas y demás cargas hereditarias sino hasta donde alcance los bienes de la misma.

b. Conserva contra el caudal hereditario todos los derechos y acciones que tuviera contra la persona fallecida.

c. No se confunden para ningún efecto, en daño del heredero, sus bienes particulares con los pertenecientes a la herencia.

2.- La repudiación

Repudiación significa que el llamado a la herencia manifiesta su rechazo a la condición de heredero. Es un acto jurídico antagónico de la aceptación pero comparte sus líneas generales, por ser un acto voluntario, unilateral e irrevocable. Los requisitos comunes ya se han expuesto más arriba. Los aspectos más significativos son:

a. El repudiante no ha adquirido la “posesión civilísima”, aunque en algún momento haya podido tener los bienes hereditarios.

b. No posee el derecho de representación a favor de sus sucesores, quienes, en su caso, heredaran como sucesores ab intestato.

c. La renuncia de la herencia en perjuicio de sus propios acreedores supone la facultad concedida en la ley a éstos para que insten al Juez a que los autoricen a aceptarla en nombre de aquél, sin que suponga que pasan a tener la condición de herederos -aceptación ficta-.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada


Normas Para Comentar

1.-Utiliza el buscador para encontrar cualquier contenido alojado en el blog. 2.-Todos los comentarios son supervisados por el administrador del blog. 3.-Si quieres preguntar o realizar cualquier consulta en los comentarios, asegúrate que la misma guarda relación con la entrada publicada. 4.-Intentar exponer brevemente la consulta de forma clara y ordenada. 5.-Si prefieres mandar un email, situado en la pestaña contacto, intenta exponer la consulta de forma clara y ordenada y aportando los hechos necesarios para su comprensión. 6.-Queda terminantemente prohibido el uso incorrecto del lenguaje ni el empleo de lenguaje SMS. No escribas con mayúsculas. 7.-Queda terminantemente prohibido el SPAM. Este sitio usa la etiqueta “rel=”nofollow” a todos los enlaces externos. 8.-Si no se cumplen estrictamente estas normas el comentario será ignorado y/o borrado. Respetando estas normas ganamos todos, conseguimos un mayor orden y ayuda para los nuevos visitantes. Gracias por tu comprensión.